NIGHTSTALKER
El Asechador Nocturno
Capitulo I: El Despertar
La noche anterior fue como un sueño o más bien una pesadilla. No recuerdo mucho solo que corría lo mas rápido que podía, sentía que el corazón me explotaría, las piernas se me doblaban, en este momento se me empezó a nublar la vista y lo único que recuerdo fue que caí y empecé a sentir un dolor intenso en mi hombro izquierdo.
Al despertar no sabia donde me encontraba, tenia un horrible dolor de cabeza y un extraño sabor metálico en la boca como si me hubieran puesto una moneda en la boca todo estaba oscuro y mal oliente, parecía que me encontraba en un basurero o en un contenedor.
Empiezo a sentarme a reflexionar un poco sobre lo de la noche pasada pero cada ves que lo intentaba me empezaba a doler la cabeza. Me empiezo a ponerme de pie y a caminar con las manos expendidas para buscando una pared. El piso estaba accidentado como si se tratara de un piso antiguo, muy, muy antiguo.
Creo que acabo de encontrar algo es una columna, párese ser que es de piedra. Me detengo a pensar las cosas, me reviso los bolsillos tengo unas monedas un llavero y un celular.
- - Bien – Dije en voz baja – debo de poder usarlo.
Es un celular Motorola V3 lo abro e intento encender la pantalla tocando las teclas.
- - Maldición – Entre dientes.
El celular no funciona.
- - Cálmate – Me susurro – Piensa un poco.
El celular debe de estar apagado.
En este momento me doy cuenta que tengo los ojos cerrados. Los empiezo a abrir aunque no se para que el cuarto esta totalmente oscuro.
- - Pero que demonios – Puedo ver lo que esta en el cuarto no muy claramente pero puedo ver. Alcanzo a ver mis manos sosteniendo el teléfono la columna y otras dos columnas a unos 2 metros de distancia, no alcanzo a ver al techo.
- - Tengo que encender el teléfono – Mientras mantengo apretado el botón de encendido – tiene que funcionar.
Con un destello de la pantalla y el teclado se encendió, la luz es muy fuerte, no, mas bien no me e acostumbrado a la luz. Puedo ver mejor el cuarto. El techo esta a unos 4 metros y hay unas seis columnas.
Me acerco a la pared ayudado por la luz de la linterna me recargo en la pared y me doy cuenta de que no tengo puesta mi camisa.
Con el teléfono la busco mi camisa, la encuentro en una esquina tirada como si la hubieran lanzado al quitármela.
Mi camisa favorita. Es color azul oscuro y un estampado en la espalda y en el pecho que dice Goldie Utikity (Goldie Utility) en color rojo como graffiti y en el pecho una mano color gris con una estrella en el centro con el goteo que también tienen las letras. También tiene una doble manga falsa color crema.
Al ponérmela siento que me que da un poco rara como si fuera mas chica. Me extraña porque siempre me había que dado algo holgada incluso ase 10 años antes de bajar unos 30 kilogramos.
- - Bueno no importa. ¿Y mi chamarra?
Estaba muy cerca, negra delgada con capucha, talla extra grande, mi favorita.
Mi mochila, todo estaba aquí incluso mi hombro.
Si ya podía recordarlo me había destrozado mi hombro, pero ahora estaba bien completo ni una marca. Bueno ahora lo que importa eso salir de aquí
Una luz se filtra por un pequeño orifici0 en la pared a mi derecha creo que es como una puerta es completamente de piedra debe de pesar media tonelada pero se mueve como si pesara solo 10 kilogramos.
- - AAAH! – gruño mientras cierro mis por el exceso de luz
Bien recuerdo que estoy en Grecia si había venido en un tour. Si vine con otros 5 amigos míos
<<- Maldición deben de estar preocupados por mi ->> Pienso mientras camino pegado a la pared segado por la luz.
Un fuerte dolor de cabeza me empieza a taladrar el cráneo. Es insoportable. No puedo caminar.
Empiezo a buscar en mi mochila mis lentes. Son unos lentes oscuros tipo policíaco de armazón negro. Si aquí están, y al ponérmelos la luz dejo de molestarme.
Había salido a un pasillo amplio de piedra amplio y con columnas. <<- Reconozco este lugar ->>
Aquí habíamos venido a un tour. Este era un santuario ateniense. Lo que no logro recordar es como llegue hay dentro.
Bien ahora tengo que volver al hotel,
- - ¡Maldición!, necesito una aspirina.
El hotel no esta lejos no son más de 5 cuadras.
Pero algo anda mal no hay gente de hecho no hay nada mas que ruinas, algo esta mal algo es diferente. Párese que ya no estoy en mi tiempo lo se porque empiezo a ver gente corriendo pero la gente y la gente esta vestida con antiguas ropas.
El cielo se a oscurecido, no, no se a oscurecido sino que mas bien se enrojeció como si fuera sangre.
- - ¿Donde estoy? – Me pregunto mientras miro como la gente cae tumbada por lobos, pero no son lobos comunes son mas grandes, mas fuertes.
Esto es una masacre y el más grande de todos un lobo plateado, aun ante aquella luz roja en la que sus ojos se oscurecían al ser de un color amarillento.
El lobo salto en mi dirección. Me di vuelta, vi un destello, tropéese y todo se oscureció
//–//–//–//–//
- - Amigo esta bien – dice una vos de hombre, con un eco lejano. Pero no hablaba español o ingles sino más bien griego
Estoy tirado en el suelo empapado en sudor y con los lentes rotos. Me desmaye en camino al hotel, tengo que llegar lo mas rápido posible.
Me levanto tambaleando, <<- Ya falta poco ->> Pienso mientras me tambaleo
Empiezo a correr al hotel que esta ya frente a mi corro dentro del lobby hacia el elevador que se encuentra en la pared opuesta de la recepción el elevador venia bajando y dos ancianas salieron. Las pase rápidamente entre en el elevador presione el botón del piso 12 notando la falta del piso 13. Me recargo en la pared.
La cabeza me empieza a doler nuevamente la cabeza.
- - Piso 10 – <<Estoy a punto de vomitar>> Pensé.
Ya llegue al piso. Salgo corriendo a la derecha.
Ya frente a la puerta saco de mi mochila mi cartera donde había dejado en mi mochila. Al sacarla logro notar mi credencial de la universidad a nombre de John Stolk.
Deslizo la tarjeta entro y me desmayo frente al tapete color marrón a un lado de el pequeño escritorio de madera.
//–//–//–//–//
Estaba preocupada por John no había llegado la noche anterior y no había podido dormir bien por que tuve una horrenda pesadilla donde era perseguido por una bestia enorme y era atacado al caer al suelo.
Tenia que regresar al hotel para dormir, así que deje a mis amigos en el café que no estaba muy lejos.
El lobby tenia un techo a unos dos metros las paredes son color crema y esta decorado con arte griego y una fuente adornada.
Al entrar escuche a un par de ancianas quejarse de un chico que casi las hacia caer al entrar apresuradamente al elevador. Al escuchar esto sentí un escalofrió.
Entre al elevador viendo el reflejo de una joven de 21 años vistiendo jeans y una blusa color rosa pálido, como el color de su cara y con una pequeña bolsa de color marrón con lentejuelas.
Presiono el botón del piso doce, me recargo en la fría pared de madera. Dormite durante un momento hasta que la campana del elevador me advirtió que había llegado a mi piso.
Al salir sentía una pesadez como si continuara en el sueño.
Al acércame a la puerta de mi cuarto, note que la puerta estaba abierta y alguien estaba tirado en la entrada.
Pregunte y al no recibir respuesta entre cuidadosamente.
Lo que vi me impresiono. John estaba hay tirado como muerto.
Me acerque lentamente al escritorio del hotel donde casi caía y tome una de las botellas de agua y me hinque se para levantar su cabeza.
Al tomarlo de la cabeza sentí que estaba ardiendo por lo que corrí al baño ya saque una toalla la humedecí en el lavamanos., se la puse en la cabeza.
Tenia que hacer algo, algo malo estaba pasando.
Intente levantarlo lo que me resulto muy difícil, aunque había estudiado medicina y trabajado en urgencias un buen tiempo.
Decidí dejarlo y pensé que seria mejor arrastrarlo asta el elevador.
Ya en elevador me asegure de que sus pies no se salieran y presione el botón de la planta baja.
Estaba ardiendo en fiebre y su pulso estaba muy acelerado.
Puse su cabeza sobre mis piernas. Una extraña sensación me invadió al verlo de esa manera, sereno, apacible como si nada pasara por su mente como si estuviera listo para algo, algo que cambiaria todo.
Levante su cabeza, la apreté en mi pecho y una solitaria lagrima recorrió mi rostro asta caer en su rostro, en su apacible rostro.
- - No te preocupes todo va a estar bien
(Diálogos en ingles)
La puerta del elevador se abrió y salí lo más rápido posible casi desplomándome en la mitad del lobby.
- - Alguien llame un ambulancia – Grite con desesperación, mientras las personas alrededor se acercaban a ver lo que pasaba, una de las dos recepcionista se acerco enfundada en su corto traje color azul marino.
- - ¿Que le paso? – Pregunto la recepcionista poniéndose de cuclillas, casi dejando ver su ropa interior.
- - No lo se – Respondí apresuradamente – Creo que se desmayo, cuando llegue al cuarto así estaba.
La joven volteo a ver a su compañera, le dijo algo y luego volteo a verme.
- - No se preocupe la ambulancia no tardara – Me dijo con una vos consoladora – El hospital no esta muy lejos,
Lo primero se me vino a la mente fue quitarle la camisa, para que los paramédicos no se la destruyeran. Su camisa favorita.
- - Ayúdeme, a quitarle la camisa. -Dije casi sin pensar.
- - ¿Perdón? – Pregunto la recepcionista
- - Ayúdeme a quitarle la camisa, para que los paramédicos no la destruyan
- - Esta bien -dijo temerosa.
Las dos le quitamos la camisa unos momentos antes de que los paramédicos.
Los paramédicos se hicieron paso entre la multitud que se había formado a nuestro alrededor.
La recepcionista les dijo algo en lo que creo era griego moderno.
La recepcionista volteo a verme y me preguntó:
- - ¿Que?, A claro, soy su amiga.
Nuevamente la recepcionista volteo hacia los paramédicos les dijo algo y mirándome me dijo:
- - Bien, cuando lo levanten sígalo.
Y así lo hice los seguí asta una ambulancia que se ubicaba a pocos metros de el lobby.
Al subir uno de los paramédicos me ayudo a subir.
John se encontraba pasivo, extrañamente pasivo como si supiera algo que yo no, como si quisiera decirme que todo estaba bien que no me preocupara, pero en su estado no había manera de calmarme.
Ante aquella escena que parecía sacada de la más cursi de las películas no pude contener las ganas de llora y al ver mi reacción uno de los paramédicos se me acerco y me abrazo mientras que el otro revisaba los signos vitales de John.
Sostenía con todas mis fuerzas la camiseta, apretándola a mí pecho como si en ese momento fuera a morir y eso seria el último pensamiento que debió de pasar por mi mente en ese instante. No podía saber porque, pero sentía que si lo perdía ahora no lo soportaría seria devastador.
<<- no, no debía pensar eso. ->> Por la forma en que John se encontraba sabía que todo se pondría mejor.
Me había sentado en una incomoda silla de la sala de espera al ver que los médicos me lanzaron una mirada rígida, pero no de reproche que claramente entendí.
Estaba muy cansada ahora para esperar despierta, por lo que no aguante quedarme dormida.
En mi letargo las voces se apagaban cada vez más asta el punto en que todo era silencioso.
Al percatarme de esto abrí los ojos, pues como ya conocía los hospitales no son los lugares más silenciosos y menos lo era la sala de urgencias.
Todo había cambiado ya no estaba en la sala de urgencias, estaba en un salón oscuro sin nada mas que una cama de hospital cubierta por una extraña luz blanca que parecía provenir de ningún lugar.
Al acércame vi que John se encontraba acostado en ella. No pude aguantar la emoción de verlo bien, sano, y rompí a llorar en su regazo, sentía como mis lágrimas humedecían las sabanas que lo cubrían.
Al poco tiempo sentí como su mano jugaba con mi cabello.
Feliz levante la mirada para verlo mejor. Se había despertado y me miraba con unos ojos completamente felices, como si siempre me hubiera visto así cada día de mi vida,
(Diálogos en español)
- - No te preocupes todo estará bien – Dijo arrastrando esta ultima palabra antes de romper en una risa histérica que me asusto por lo que di unos pasos atrás.
Mientras se reía de esa forma extraña se había encorvado casi en posición fetal sobre la cama.
La risa empezó a detenerse asta el punto en que el silencio, un silencio que no duro mucho.
- - No te preocupes – empezó a decir mientras se levantaba de la cama.
La mirada de sus se había transformado con el color de sus ojos, que ahora se mostraba de un color rojo intenso, hubiera jurado que sus cuencas se llenaron de sangre y solo había quedado un punto nebro entre las esferas.
- - ¿Quién eres y que le hiciste a John?
- - Soy yo ¿que no me reconoces? – Dijo con un tono burlesco
Y en ese momento vi como se retorcía de pie frente a mi como si algo dentro de el estuviera combinado.
De repente se volvió mas notorio. Sus extremidades crecían y se ensanchaban, su pecho crecía y su boca se alargaba, el pelo le crecía de todas partes.
Vi con terror como tomaba la forma de un hombre lobo como los que se mostraban las películas de horror y que describía perfectamente Stephen King en su libro “El siclo del hombre lobo”.
Un cuerpo de dos metros diez de altura el pecho agigantado y los talones se alargaban asta el punto que parecían una segunda rodilla invertida. Toda la escena me había aterrado, al punto de que me paralice.
Se me acerco al punto de que su calida y profunda respiración se escuchaba claramente. Sus ojos brillaban con una maligna intensidad.
En el momento que reaccione por fin, gire sobre mis pies, pero en un movimiento tan torpe que caí de bruces en el piso, esperando que me mordiera. Pero nada paso.
Después de un corto tiempo empecé a escuchar un murmullo, que rápidamente se convirtió en un incesante ruido que rápidamente reconoció, el de una sala de urgencias.
Sentí un ligero golpe en la espalda, mas bien en el hombro, y al levantar la vista vi que era una de las enfermeras y note que estaba en el piso, que me había levantado y caído de la silla mientras dormía.
- - ¿Esta bien? – Me pregunto en ingles – ¿Necesita algo?
- - Si, un café y una aspirina – Le respondí aun aturdida por el sueño.
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Me levante violentamente sobre la cama de hospital, solo para vomitar entre mis piernas y volver a desvanecerme.
El sueño que había fue muy extraño hay estaba ella y yo, pero había algo mas, o mas bien alguien mas, y ese alguien entro a mi cuerpo, lo se porque al dejar de sentir un fuerte dolor en el estomago me vi de pie junto a Karen de pie y la miraba fijamente y lo peor fue cuando mi cuerpo comenzó a cambiar asta transformarse en el de la representación de un hombre lobo y vi con horror como se le acercaba y mantenía fijos sus ojos en los suyos y ella gira sobre sus pies pero no logra hacer mas porque callo y no aguante mas.
- - Déjala – Grite con todas mis fuerzas asta que sentí la necesidad de vomitar y me di cuenta de que estaba soñando, y aunque los internos me querían hacer reaccionar solo levante ni mano para que me dejaran en paz.
Que había sido eso, bueno no importaba fue solo un sueño. Si solo un sueño…
(Diálogos en griego moderno)
- - Necesita algo – Me dijo una interna.
- - ¿Perdón? – Le pregunte sin mas que decir.
- - ¿Qué si necesita algo? – Me volvió a decir.
- - Creo que una chica vino con migo ¿o e equivoco? – La interna asintió – ¡Podría traerla para que la vea?
- - Claro – me dijo mientras giraba para ir a la sala de espera.
- - Espere le dije casi gritando.
- - No es que ella no habla griego, solo ingles.
- - Muy bien – Me dijo extrañada, mirándome, pienso que preguntándose porque yo si hablaba griego y mi compañera no.
Es la mismo que yo me pregunto, por que puedo entender como entendí lo que me dijo el comerciante cuando me desmaye por primera ves que me desmaye.
Mientras lo reflexionaba habían pasado varios minutos y entre los olores de aquel hospital logre encontrar uno especifico el olor de un perfume, si el perfume de Karen.
Levante la vista y hay estaba a tres metros acompañada de la interna y un enfermero. Al verme corrió hacia mi a punto de llorar para abrazarme.
Yo también sentía una gran necesidad de tenerla junto a mi.
Después de un tiempo intercambiamos miradas y como si lleváramos toda la vida haciéndolo, nos besamos con pasión.
Después de un momento de estar así durante un momento estuvimos cambiando miradas.
- - Tus ojos cambiaron – Dijo con un cierto tono de terror.
- - ¿Qué? – Le pregunte extrañado.
- - Si, antes eran cafés y ahora son verdes, de un color verde brillante.
Busque algún objeto en el que me pudiera ver los ojos, pero antes de que hiciera algo mas Karen me ofreció un pequeño espejo, de los que se abren.
Lo abrí con impaciencia y vi que, como me lo había dicho, tenía ahora unos ojos de color verde intenso casi amarillos.
En ese momento y como Karen se llevaba las manos a la cara.
- - ¿Qué pasa? – Le pregunte, aunque creo que ya sabia la respuesta.
- - Shhh… – Le tape la boca con un dedo – Lo se yo también lo soñé. Ven – extendiendo los brazos hacia ella
Se acerco tímidamente, con algo de miedo que se veía reflejado en sus ojos, pero rápidamente eso desapareció al ver mí mirada que reflejaba mi felicidad, si mi felicidad por verla.
Nos abrazamos y perdimos la noción del tiempo porque tiempo después notamos que el doctor nos estaba mirándonos.
(Diálogos en ingles)
- - Parece que ya se encuentra mejor – Me dijo el doctor que sostenía unos papeles en una carpeta metálica. El estaba vestido con un pantalón café, camisa rojo cubierta con una impecable bata blanca
- - ¿Qué tiene john doctor? – Pregunto Karen antes de que pudiera decir nada
- - Bien el joven Stolk esta limpio – Dijo fijando la mirada en los papeles de su carpeta – Los exámenes de sangre no muestran nada y los de orina son normales
- - Si esta completamente sano, ni siquiera los deportistas que llegan a hacerse exámenes generales están tan sanos
Karen reflexiono un momento e hizo un movimiento para hablar, pero antes de que de su boca saliera palabra yo me le adelante.
- - Entonces doctor dice que estoy perfecto
- - Bueno supongo que se puede decir que si
- - ¡¿Pero como es eso posible?! – Dijo Karen haciéndose notar por su tono.
- - No lo se, pero le aconsejaría que se quedara para que le hiciéramos mas examen.
- - Quiere decir que ya me puedo ir
- - ¡¿Cómo?! – Me pregunto Karen apresuradas
- - Ya lo escuchaste estoy perfecto – Le dije en español, mirándola y pasándole un brazo por la espalda para acercarla a mi – No te preocupes todo va a estar bien.
Ella asintió algo nerviosa.
- - No lo se – Me respondió (en español)
- - Creo que preferiría irme si es posible lo antes posible.
- - Muy bien lo daré de alta en menos de una hora, podrá pasar a pagar su cuenta en la recepción. – dijo con una vos de alegría mezclada con algo de recelo
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Ya fuera del hospital Karen me dio mi camisa que, sabiamente, me quito antes de que los paramédicos.
- - Gracias, que bueno que me la quitaste es mi favorita y tu lo sabes.
- - De nada. – Me dijo sonrojándose lo suficiente como para que yo lo notara
- - ¿Y bien como estaba cuando me hallaste? – Le pregunte mientras empezábamos a caminar cubiertos por la suave luz del sol que se había vuelto de un color rojizo.
- - Tirado en el piso del cuarto con la muy alta fiebre, tuviste suerte de no golpearte la cabeza con el mueble del cuarto. – Suspiro algo emocionada.
Yo hice lo mismo con un ligereo aire de impaciencia
- - No lo se, – Suspirando de nuevo, tenia mucha hambre y desde ayer no probaba bocado- ¿que tal si vamos a comer?
- - Bien por aquí debe de haber algún restaurante
En ese momento sentí el delicioso aroma de la carne cocinándose que me abrió rápidamente el apetito.
- - Por aquí – le dije a Karen tomándola del brazo – creo que por aquí hay un restaurante.
- - ¿Qué? – Me pregunto rápidamente – ¿Cómo lo sabes?
- - No lo se, – Le respondí ansioso por el olor a carne – simplemente lo se.
Me siguió con curiosidad asta dar la vuelta y a unos metros estaba un restaurante de comida tradicional griega.
- - Bien, ¿pero te puedo hacer una pregunta antes?
- - Como ¿supiste de este lugar?, la carne huele mucho pero no lo suficiente como para olerla desde donde estábamos.
- - Yo no lo se, – Le respondí algo atontado por la pregunta – es que lo olí y no es todo cando estaba en el hospital reconocí tu perfume a metros de distancia. Además se hablar griego.
- - ¿Cómo, – Dijo sorprendida – como es eso posible?.
- - No lo se tampoco pero puedo – Eche una mirada al restaurante – y te lo demostrare, ven entra – Tomándola de nuevo del brazo.
Me acerque a una mesa y me senté me empezaba a doler la cabeza por el intenso hambre.
Una mesera se nos acerco y nos ofreció las cartas
(Diálogos en griego)
Empecé a leer la carta, estaba en griego pero aun así se me hizo muy fácil de leerlo.
- - vamos a pedir la carne de la casa.
- - Buena elección señor, ¿Y de tomar?
La mirada de desconcierto que tenia Karen me pareció algo graciosa.
- - ¿Qué le dijiste? – Me dijo aun con cierta extrañeza acompañada de su porción de emoción
- - Que comeríamos la especialidad de la casa y tomaríamos una limonada..
- - No lo se desde que salí del templo podía hablar griego.
Abrió los ojos lo mas que podía
- - ¡¿Del templo, del templo de Atena?!
Trague algo de saliva, era cierto como lo había poder olvidado ese templo ateniense era el de la diosa de sabiduría, la diosa Atena.
Rápidamente cambie mi expresión de sorpresa por una sonrisa abierta.
- - ¿y que si ahora puedo hablar cada idioma que escuche?
- - Jajaja… – Se rió – como puedes cree eso
Me detuve porque empecé a escuchar una conversación, si una conversación en francés
- - Que, que pasa. – dijo al ver como dejaba de hablar y desviaba mi mirada a una mesa de la esquina.,
- - Ves a esos franceses – dije señalándolos – están diciendo que los malditos americanos están acaparando todo el petróleo.
- - ¿Pero como lo sabes? Con el ruido de aquí apenas y puedo escuchar las palabras que dicen aquí a un lado.
Un olor de carne recién preparada me hizo voltear a mirar a un lado, la mecerá se acercaba cargando una bandeja con dos platos una garra de limonada y un par de vasos
- - Dejemos esta charla para después quieres, ahora vamos a comer
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El placer y la felicidad que había sentido apenas una hora habían desaparecido y me empezaba a invadir un dolor intenso de cabeza, tenia que salir rápidamente de hay, no quería dejarla sola pero no tenia opción.
Levante y me puse la ropa que había dejado tirada por todo el cuarto.
Karen estaba desnuda en la cama en que habíamos hecho el amor, antes de salir del cuarto la cubrí con una de las sabanas y salí de hay.
Ya fuera del hotel el dolor se había trasladado de mi cabeza a mi pecho en un ardor insoportable.
Me quite mi chamarra y mi camisa y la avente a un lado cerca de un basurero.
La luz de la luna bañaba con su luz todo el callejón
Un hombre que estaba escondido en el callejón algo me empezó a pasa5r y recordé mi sueño, si eso estaba pasando me estaba transformando en aquel hombre lobo que se le había presentado a Karen en el sueño.
- - ¡¿Qué me esta pasando?! – balbusie y no supe que mas paso.
Lo que recuerdo es volver a ver la escena que había visto la primera es que me desmaye, pero luego de esas escenas no desperté sino que escuche una vos suave pero firme.
- - Esta es tu misión y la debes de cumplir
- - ¿Quien eres? – Grite abriendo los ojos
Lo que se levanto frente a mi fue impresionante un castillo brillante que de alguna razón conocía.
- - El templo de Atena – Dije como si las palabras salieran de mi boca como si yo no las hubiera dicho.
- - O dios ¿Qué le paso? – Dijo un joven en griego
- - No lo se y no le importa, quítale el crack – dijo una segunda vos
Y me encontraba en uno de los basureros del callejón. El pecho ya no me dolía, pero tenia un extraño sabor en la boca.
<<- ¿Cuanto tiempo paso? ->> Pensé algo atontado.
- - Veámonos antes de que alguien mas lo vea.
Salí del basurero al oír que los pasos se alejaban.
Seguía siendo de noche.
Tenia la boca cubierta de algo, y al pasar mi mano vi que estaba llena de sangre. Otra cosa que me di cuenta era que mis pantalones estaban hechos jirones asta las rodillas.,
<<- ¿Qué me paso? ->> no importa debo volver al hotel recogí mi camisa y mi chamarra y vi a un hombre tirado y con un brazo despedazado sin vida paresia que se había desangrado <<- ¡¿Qué hice?! ->>.
Me puse mi camisa y mi chamarra además de mis tenis que había dejado a metros del basurero.
Para que nadie viera la sangre que tenia por toda la cara me puse la capucha de la chamarra.
Ya en el cuarto entre sigilosamente y me metí en la regadera-tina del baño, abrí la llave del agua caliente lo mas que pude.
Ya fuera del baño vi a Karen acostada en la cama, tranquila y volví a pensar en el sueño en aquella bestia, y fulminante paso por mi mente que pudiera lastimarla.
Me recosté en la cama junto a ella la abrace y le susurre al oído.
- - No, yo nunca te lastimaría.