Archivos de la categoría ‘Asesinos seriales’

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Memento Mori

In Asesinos seriales, Cuento Corto, Cuentos cortos on Octubre 31, 2008 por Andre Wave

Londres 12 de Diciembre del año 1888 10:00 PM

La carta, a nombre de Jacqueline Sawn, me llevo a East end, muy cerca del lugar de la muerte de Mary Jane Kalley, la ultima prostituta asesinada por el ya famoso “Jack el Destripador”. Extrañamente fue muy cerca del lugar de muerte de esta ultima donde fui citado.

La carta contenía instrucciones precisas de la hora, cosa que me sorprendió un poco, ya que las familias preferían tomar la fotografía lo antes, posible, lo que en algunas ocasiones me dificultaba el trabajo. También me indicaba no llevar ningún tipo de ayudante.

El lugar era un viejo edificio, casi en ruinas, seguramente un refugio de indigentes, inmigrantes y prostitutas barata. Me citaba en el segundo piso, la habitación al fondo a la izquierda, la única que parecía tener la puerta intacta.

Para llevar mi equipo, tuve que hacer dos viajes, ya que las escaleras no parecian resistir mucho peso.

Dentro de la habitación encontré algo que no me esperaba. El cuero de una mujer, seguramente Jacqueline, sobre la única silla del lugar, encorvada y con un vestido nuevo puesto. En una mano tenia una nota a mi nombre con instrucciones precisas de la postura y lo que debía de hacer después con la fotografía.

El cuerpo seguía tibio, algo raro y no muy bueno para la fotografía, por que podría llegar a tener un espasmo y arruinar la toma.

Empecé a trabajar, primero maquillándola de forma adecuada, peinándola y por ultimo acomodando el vestido.

Instale la cámara en su lugar y comencé con lo mas difícil, colocar el cuerpo en la posición deseada. Para esto traía mi equipo especial, un marco resistente, de fácil montaje y desmontaje y lo más importante, resistente. En este había agujeros por los que podía pasar hilos y usando estos seria mucho más fácil hacer que el cuerpo se quedara quieto.

Los hilos eran delgados, pero resistentes, por lo que no aparecían en la fotografía y podían sostener el cuerpo. En caso de que lo hilos fueran visibles, se podía arreglar con unas pinceladas.

Acomode el cuerpo en la posición deseada, con una mano en el regazo y la otra despidiéndose, como si se despidiera de este mundo; con los ojos abiertos y la cabeza erguida.

Tarde alrededor de una hora, pero al final no hubo ningún espasmo que arruinara la fotografía.

Guarde mi equipo y tome la caja de hierro que había sobre una mesa, dentro de esta se encontraba mi paga por el trabajo y me pude retirar.

La nota me pedía que mandara la fotografía Scotland Yard y detrás de la misma pudiera “Aquí esta su asesino”, aunque no soy tan estúpido para hacer una broma tan pesada

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Sala de peracienes No.4

In Asesinos seriales, Cuentos cortos on Diciembre 18, 2007 por Andre Wave

Una muy larga noche. Aun no dormía en todo el día y ahora esto.

El paciente es Jasón Kane, un imbécil que se le ocurrió chocar hoy y llegar a mi maldito hospital.

Antes de entrar a cirugía decidí tomarme un par de cafés para despertar un poco, aun así me sentía adormecido.

En la sala de operaciones se escuchaban las maquinas y la tonada de Sonata a la luz de la luna de Beethoven. Nadie hablaba, todos me veían removiendo los fragmentos de hueso de la cabeza rota de Jasón.

Sentía muy pesados los ojos, los sonidos de hacían mas lentos y me sentía extraño.

­ <<-Despierta>> Me dijo una espeluznante en mi cabeza.

Abrí los ojos y vi que estaba peligrosamente cerca del cerebro.

­ Doctor Thompson ¿Esta bien? – Dijo una de mis enfermeras

­ Si… No se preocupe

Mire alrededor del cuarto y vi en una esquina a un extraño hombre con una piel de color completamente negra y cabello castaño. Estaba completamente vestido de mezclilla y me miraba con unos extraños ojos rojos y sonreía con dientes de color azul.

Regrese a la operación y termine le deje el resto a las enfermeras estaba muy cansado para seguir en el Hospital.

Bueno por lo menos se que Susie sigue en casa para poder desahogarme con ella

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Desesperacion

In Asesinos seriales, Cuentos cortos on Abril 27, 2007 por Andre Wave

Ya no puedo detenerme, el olor de la sangre mancha mi ropa y otras manchas están en mi alma, manchas que no se quitaran nunca más.
Esta ves fue una muchacha casi una niña, como de 17 años.
Lo hice rápido y con un solo golpe para que no sufriera como los otros.
La sangre brota de su pecho a borbotones mientras yo la sostengo.
Ella me mira con sus claros ojos azule preguntándome con la mirada” ¿Por que lo hiciste? ¿Por que yo?”
Pero si ella supiera lo que le e hecho a mis otras víctimas estaría feliz de haber muerto así, reconocible
La dejo en el piso frió de cemento y a un lado con mi sangre escribo “Ayuda”.
Me levanto Guardo el cuchillo que no he lavado desde que mate a mi propia esposa y a mi hija, igual que mi ropa, ni yo mismo, apenas y duermo.
Me voy caminando, despreocupado como siempre, nadie me busca es como si fuera un fantasma.
Mi sed de sangre créese y créese, cada ves es mas difícil contenerme, la única manera es que me detengan
Llamo a emergencias desde un teléfono publico cerca de una plaza.
“Voy a matar a alguien en una plaza” es lo único que digo después de la vos de una mujer.
Cuelgo y empiezo a caminar hacia la plaza y saco mi cuchillo lleno de sangre. Estoy a luz del día, es imposible que nadie intente detenerme.
He matado a hombres, mujeres y niños de cualquier raza, de cualquier religión, mataba por la necesidad de matar a quien fuera cuando lo quisiera, solo tenia que cruzarse con migo en el momento adecuado.
En este caso era un muchacho, un nerd, a partir de ahora no me puedo detener.
El primer golpe es un cuchillazo en el estomago, abriéndolo con un herida profunda. Otro golpe desde el estomago asta la entrepierna y ya esta en el piso.
Dejo el cuchillo en el piso y continúo con las manos.
La plaza se ha vaciado dejando únicamente con un puñado de policías armados asta los dientes. Mi única reacción es tirarme en el piso con las manos en nuca y dejo que me lleven.
En lo único que pienso ahora es en que ya no haré mas daño, pero me equivoque.
Lo único que necesito para matar son mis manos y mis dientes.
Mi abogado se va y me declaran como loco y me llevan a un manicomió donde ocurriría un ultimo asesinato, el de una enfermera.
Depuse de eso como puedo rompo un vidrio y empiezo a comer los pedasos de vidrio, sintiendo como se me desgarran las entrañas, me ciento feliz por primera después de matar a mi familia, por fin seré feliz

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